martes, 19 de febrero de 2008

FENRIR


Buenas noches a todos. Hoy hablaremos de uno de los tres hijos de Loki y Angrboda, concretamente del primogénito, el gran lobo Fenrir. Cuando nació, consultaron a los profetas acerca de él. Lo que auguraron no agradó a Odín, ya que el cachorro estaba destinado a provocar el fin del mundo (El Ragnarök) y acabar con la propia vida del dios.

Al principio, nadie creyó que Fenrir pudiera ser peligroso, pues solo era un cachorro. No obstante, conforme se fue haciendo mayor y creciendo, se convirtió en un poderoso lobo adulto, peligroso para todos, pues era imposible de controlar. Todos los intentos de controlarle resultaron fallidos, pues no había cuerda ni cadena que pudiera atarle, las rompía con insultante facilidad. Finalmente, los dioses recurieron a los artesanos enanos. Les pidieron que forjaran la más perfecta cadena, imposible de quebrar para poder tener por fin bajo control a Fenrir. Los enanos entregaron a los dioses de Asgard una cinta, tan suave y flexible que parecía imposible que fuera a retener al lobo. No obstante, no tuvieron más remedio que fiarse de ellos.



Para que Fenrir se dejara atar, tuvieron que recurrir a la astucia. Apelaron a la valentia del lobo para que se dejara atar, y así comprobar su fuerza, tratando de romper esta nueva atadura. Fenrir, para no quedar como un cobarde, solo puso una condición, que la mano de uno de los dioses reposara entre sus dientes durante todo el rato que durara la prueba. Únicamente Tyr se ofreció para cumplir la exigencia. Puso su mano entre los dientes del lobo y éste fue amarrado. El pánico se reflejó en los ojos de Fenrir cuando vió que en efecto era incapaz de romper sus ligaduras, y tal y como prometió, arrancó de un mordisco la mano de Tyr.

Hoy en día Fenrir está en algún lugar bajo tierra, atado a una roca y con una espada entre los dientes, para evitar cualquier intento de morder a nadie lo bastante desafortunado como para localizarlo. Sin embargo, Fenrir no se ha rendido y ha jurado venganza, ha jurado matar personalmente a Odín cuando se desate el Ragnarök y se una a los gigantes en su batalla contra los dioses.