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jueves, 21 de febrero de 2008

RAGNARÖK


Buenas noches a todos, aunque puede que no sean tan buenas después de que os cuente lo que dicen las profecía sobre el destino del mundo. Hoy os hablaré del Ragnarök, la batalla final de los dioses.

Dicen que será precedido por tres inviernos consecutivos, sin verano, lo que desatará el hambre y las disputas entre los hombres, provocando la muerte de la mayoría de ellos. Más tarde, según los profetas, el lobo Skoll devorará a la diosa sol, sumiendo a la tierra en la oscuridad. La Tierra temblará tan violentamente que movera las montañas y los mares. Desgraciadamente, por si no fuera suficiente, estos movimientos seran lo suficientemente poderosos como para liberar a Loki y a Fenrir de sus prisiones. Jömungand saldrá por fin de las profundidades del océano, retorciendose de tal manera que provocará maremotos. Subirá de nuevo a la tierra escupiendo ácido a la tierra y al cielo, para enfrentarse también a los dioses.
El campo de batalla será la propia tierra de los humanos. Los ejércitos, por un lado los dioses, y por el otro lado los gigantes, comandados por Loki y su hijo Fenrir, que trasladaban en barcos a sus huestes, dispuestas para la última batalla. Heimdall fue el primero de los dioses en ver llegar a los gigantes de fuego hacia ellos, los cuales habían partido en dos el mismo cielo, asique hizo sonar su cuerno para advertir al resto de la batalla inminente. Odín tomó inmediatamente el mando, sobre su caballo Sleipnir de ocho patas y organizó a su ejercito de einherjer, reclutados por sus valkirias, y comenzó a marchar hacia el ejercito enemigo.

Durante la batalla hubo muchas luchas encarnizadas. Odín se enfrentó directamente a Fenrir el cual había jurado vengarse de su encarcelamiento. Después de una cruenta batalla, Odín cayó muerto, por lo que su hijo Vídar cargó contra el lobo, matandolo con las botas que había pasado una eternidad forjando. Thor, gran amigo de Odín, no pudo auxiliarle, pues se hallaba en igualada batalla con Jörmungand, antiguo enemigo suyo. Finalmente, Thor consiguió abatir a su oponente, pero solo fue capaz de dar nueve pasos antes de caer muerto por las heridas envenenadas y emponzoñadas que le había causado Jörmungand. Heimdall, después de dar el aviso cargó contra Loki, con la esperanza de vencerlo. Tras un combate muy igualado de los que no se habían visto en eras, finalmente los dos adversarios murieron por sus heridas.
Al final de la batalla, el gigante Surt quemará el mundo entero con su aliento de fuego, acabando con todo atisbo de vida que en él se encontrara después de la feroz batalla. No obstante, no todo son malas noticias, pues las profecías auguran más cosas después de la batalla. Algunos de los dioses sobrevivirán y una nueva tierra emergerá donde estaba la antigua. La diosa sol, antes de ser devorada por el lobo, dió a luz a una hija igual que ella, asique la Luz y el Calor volverán a la tierra. Dos seres humanos serán salvados por Yggdrasil, el que los guardará en su espalda de madera, donde el fuego de la espada del gigante Surt no puede alcanzarlos. Los dioses los bautizarán con los nombres de Lif y Lithrasir.

Finalmente, un nuevo cielo e infierno serán creados. Los dioses gobernarán en este nuevo cielo. Sin embargo, los supervivientes del otro bando gobernaran el nuevo inframundo, creado con serpientes entrelazadas con las cabezas vueltas al interior. Se dice que escupirán veneno por toda la eternidad, tanto que formará rios ponzoñosos en los que las almas de los asesinos y de los que rompen sus promesas tendran que nadar por el resto de los tiempos. No obstante, mientras este nuevo cielo e infierno se constituyen, las almas perdidas en la batalla no podran hallar reposo, pues los Nidhogg que hayan sobrevivido al Ragnarök torturarán los cuerpos de los muerto.Finalmente, el bien prevalecerá en la tierra, no habiendo más disputas entre hombres o entre dioses, procurando una prosperidad sin par en la que hombres y dioses convivirán en armonía..

viernes, 11 de enero de 2008

KELPIE


Buenas noches a todos de nuevo. Hoy hablaremos de los kelpies, malvadas criaturas donde las haya. Se trata de unas criaturas mitad caballo, mitad pez. Son espiritus de agua, y por lo tanto, viven en lagos, tanto de agua dulce como salada. Rara vez habitan en el mar, aunque se les ve de vez en cuando cabalgando sobre las olas. Habitualmente aparecen ante los seres humanos con forma de bellos caballos negros como la noche o blancos como la nieve. A veces también aparecen con forma humana, la de un varon, empapado, con el pelo revuelto, con la intención de atraer a la persona que tenga la desgracia de cruzarse con ellos y arrojarlos al lago. Otras veces atacan a jinetes desprevenidos con el mismo fin.

Si aparecen con forma de caballo, siempre son caballos bellos, con un aspecto docil y atrayente. El ser humano que tenga la osadía de montar al kelpie, verá como se lanza a toda velocidad hacia el lago más cercano, para hundirse en el, llevandose consigo al desafortunado jinete. La única manera de evitar este horrible destino, es cambiar las bridas del kelpie por otras distintas, quedando así bajo el control del humano.
Parece ser que hay distinción entre los kelpies de agua dulce y agua salada, pues los kelpies de lagos salados, suelen conformarse con dar un chapuzon al incauto viajero. No obstante, los de agua dulce, son más crueles y suelen hundir a sus jinetes a lo más profundo del lago, para alli devorarlos por completo, dejando solo las visceras.

Por último, algunos de los kelpies están al servicio de la diosa Epona, madre de todos los caballos. Epona tiene las llaves del otro mundo y se encarga de conducir a las almas hacia alli. Los kelpies tiran de los botes que transportan estas nuevas almas hacia su destino, empezando en la superficie de las aguas para, más tarde, hundirse en ellas...